INTRODUCCIÓN
En Economía existe un marco general que engloba las economías domésticas, las empresas y fundamentalmente, los organismos y entidades públicas. El mismo es denominado MACROECONOMÍA.
A través del análisis de variables agregadas como la producción total (PBI), la tasa de desempleo o el nivel general de los precios, la Macroeconomía intenta obtener una visión simplificada de la Economía y además, “conocer y actuar sobre el nivel de la actividad económica de un país determinado o de un conjunto de países.”
A través del análisis de variables agregadas como la producción total (PBI), la tasa de desempleo o el nivel general de los precios, la Macroeconomía intenta obtener una visión simplificada de la Economía y además, “conocer y actuar sobre el nivel de la actividad económica de un país determinado o de un conjunto de países.”
La importancia del estudio de las variables nombradas, radica en que éstas brindan una explicación sobre su propia evolución y la conducta de los diferentes agentes que interactúan en la Economía.
De lo antes narrado, se deduce que las cuestiones macroeconómicas tienen gran influencia en la vida de los individuos, es decir que el análisis sistemático de las mismas, permite comprender cómo y en qué medida, el estado global de la Economía afecta la situación personal de cada individuo.
En el presente trabajo, se desarrollará la variable macroeconómica, referida a la producción total dentro de un país determinado y denominada PBI. Se realizará una definición, se explicará la forma de medición, sus diversos componentes y su relación con el Producto Nacional.
DESARROLLO
PRIMERAS NOCIONES ACERCA DEL PBI
El PBI es usado como una medida del bienestar material de una sociedad, expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios finales de un país, durante un período determinado (normalmente, un año). Sin embargo, de las actividades productivas que se desarrollan en un país, no se incluyen aquellas actividades domésticas prestadas por las amas de casa, las incluidas en la economía ilegal, narcotráfico y prostitución, ni aquellas actividades no declaradas al fisco.
Aunque no mide la calidad de vida en general, entre otras limitaciones, es el indicador de bienestar más frecuentemente utilizado.
¿CÓMO MEDIMOS EL PBI?
El PBI tiene su origen en la interacción entre las unidades de consumo y las unidades de producción, en la cual se produce un doble intercambio de ingreso real por ingreso monetario. Este intercambio da lugar a lo que se denomina flujo circular del ingreso, en el que se esquematiza la relación existente entre las economías domésticas y las empresas. En otras palabras, a través de él se refleja el intercambio de bienes y servicios por factores de producción o, visto de otro modo, entre el gasto que implica el consumo y los costos derivados de la producción.
A partir de este flujo, y de su respectivo análisis, se desprenden dos posibles maneras de calcular esta variable: una como el flujo de productos y servicios de consumo final, y otra referida al flujo de costos.
Para medir el PBI como un flujo de productos finales, se considerará lo que los hogares consumen de bienes y servicios finales al año. En cambio, si se lo pretende calcular como un flujo de gastos, se tendrán en cuenta los costos de las empresas, (salarios, rentas y alquileres, y beneficios).
Ambas maneras de obtener el PBI, han de conducir a un idéntico valor del mismo. Sin embargo, si se decide medir el PBI a través del enfoque de los productos finales, es necesario excluir los productos finales de ciertas empresas que se utilizan como materia prima en otras, es decir, los bienes intermedios. La importancia de esto radica en que, de esta manera, se evita la doble contabilización de productos.
EL PROBLEMA DE LA DOBLE CONTABILIZACIÓN
Para contabilizar el PBI se debe sumar el valor final de los productos, y no los valores de todas las transacciones de las empresas, que corresponden a las diferentes etapas de la producción.
Entonces, desde el enfoque de los ingresos o costos se mide el valor agregado en cada fase, restando los gastos realizados en los bienes intermedios comprados a otras empresas. Evitando así la doble contabilización, registrando una sola vez los salarios, intereses, alquileres y beneficios.
PBI REAL Y PBI NOMINAL
El valor monetario de un bien o servicio varía con el tiempo, aunque el bien o servicio sea el mismo.
Para medir el valor de la producción de un año, basta con multiplicar una serie de cantidades de bienes y servicios por sus respectivos precios. Sin embargo, este cálculo no es suficiente si queremos analizar la evolución del PIB, dado que la Economía está sujeta a la inflación. Para obtener valores efectivos, tendremos que eliminar el efecto causado por la inflación. Por ejemplo, si los precios suben, crece el PIB, pero eso no quiere decir que haya aumentado el valor de la producción de bienes y servicios. Pude ser que el país haya producido la misma cantidad de bienes y servicios que años anteriores, pero que debido a la inflación, el PIB refleje un incremento causado por la subida de precios y no por el aumento del valor de la producción.
Para solucionar este problema, los economistas recurren a otro indicador, el PIB real. Éste se calcula empleando la cantidad de bienes y servicios producida en un año determinado, medida que se utilizará como base o referencia. De esta forma, se elimina el efecto de la subida de precios. El procedimiento que consiste en pasar el PIB de valores nominales (o precios corrientes) a valores reales (o precios constantes) se conoce como deflactar.
El deflactor del PBI, se utiliza para separar el efecto de los precios y obtener valores que nos permitan conocer la evolución real del producto nacional.
En resumen, “el PBI nominal, representa el valor monetario total de los bienes y servicios finales producidos en un año dado, a los precios de mercado de cada año.” En cambio, “el PBI real se obtiene dividiendo el PBI nominal por el deflactor del PBI”, de manera que se eliminan las variaciones de precios.
COMPONENTES DEL PBI
Teniendo en cuenta los dos métodos que se utilizan para medir el PBI, se presentará los principales componentes de ambos enfoques.
El enfoque del producto o gasto está compuesto por: Consumo; Inversión bruta privada; Gasto Público; Exportaciones netas.
CONSUMO: se considera consumo, al total de gasto destinado a satisfacer las necesidades corrientes de las economías domésticas. Es decir que comprende el gasto en bienes perecederos y en bienes de consumo duradero por su importe total.
INVERSIÓN BRUTA PRIVADA: es el resultado de la suma de la inversión en existencias y de la inversión en capital fijo. La inversión bruta privada está formada por lo que la sociedad dedica a la formación de capital y no al consumo.
GASTO PÚBLICO: se compone del pago de sueldos a sus empleados y de los costos en bienes y servicios que compra al sector privado.
EXPORTACIONES NETAS: se entiende por exportaciones netas a la diferencia entre las exportaciones (venta de bienes y servicios al exterior) y las importaciones (compras de bienes y servicios del exterior).
Si se pretende medir el PBI a partir del enfoque de los ingresos o de los costos totales, se tendrán en cuenta los siguientes componentes: Sueldos, salarios y otros ingresos del trabajo; intereses, alquileres y otras rentas de la propiedad; impuestos indirectos; depreciación o amortización; y beneficios.
Estos componentes serán analizados a partir de la relación entre el Producto Bruto Interno (PBI) y el Producto Nacional Bruto (PNB).
EL PRODUCTO INTERNO Y EL PRODUCTO NACIONAL
Como se ha venido desarrollado, el PBI abarca la producción total realizada dentro de un país durante un período de tiempo determinado (generalmente un año), es decir, que mediante éste se mide el valor de los bienes y servicios finales producidos en ese período, y la inversión bruta realizada. En cambio, a través del PNB, se obtiene el valor de la producción obtenida por los factores productivos nacionales, dentro y fuera del país. En otras palabras, el PNB es la suma entre el PBI y los ingresos obtenidos por los residentes nacionales en el extranjero, restando los ingresos obtenidos por los residentes extranjeros en el país.
En otras palabras, el Producto Nacional Bruto incluyen la inversión bruta más la depreciación. Aquí radica la diferencia entre Producto Nacional Bruto y Producto Nacional Neto, ya que para calcular este último se debe restar al PNB, la depreciación. Pudiendo definir así al PNN, como el total del producto final generado por los factores de un país.
La retribución que reciben los factores productivos, es decir, la distribución del ingreso total entre el trabajo, el capital y la tierra, se denomina INGRESO NACIONAL.
Si al ingreso nacional, se le restan los beneficios no distribuidos por las empresas, los impuestos a los beneficios y la contribuciones empresariales a la seguridad social; y a la par se le suman las transferencias realizadas por el Estado a las personas, obtendremos el INGRESO PERSONAL, que se traduce como la parte del ingreso nacional que reciben las personas.
El porcentaje de ese ingreso, obtenido por las personas y que se dedica al gasto o al ahorro, constituye el ingreso personal disponible y equivale al ingreso personal menos los impuestos pagados por las personas.
CONCLUSIÓN
Si bien este indicador macroeconómico es imperfecto, ya que el crecimiento no implica necesariamente el mejor funcionamiento de la economía o un mayor bienestar de los individuos, los datos que arroja son imprescindibles para guiar la política macroeconómica de un país.
Por esta razón, cabe destacar la importancia del crecimiento del PBI, ya que indica una creciente competitividad de las empresas y el crecimiento de la producción, implica la creación de nuevas empresas y la generación de nuevos empleos.
Otro aspecto importante a tener en cuenta, refiere a que si el PIB crece por debajo de la inflación, ello implicará que los aumentos salariales, tenderán a ser menores que la misma.
Y por último, un crecimiento del PIB representa mayores ingresos para el gobierno a través de los impuestos. Para esto, el gobierno deberá generar las condiciones propicias para la inversión en nuevas empresas y fortalecer las empresas existentes.
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