viernes, 18 de abril de 2014

EL FERROCARRIL EN ARGENTINA

El nacimiento del ferrocarril en nuestro país responde a un pensamiento económico, más que a una visión de construcción de una infraestructura de desarrollo. La epopeya, vino después, mucho después con los denominados Ferrocarriles del Desarrollo o de Fomento (con el Gobierno del General Perón) que llegaban a zonas que no eran rentables para los inversores privados, y del cual el Ferrocarril Belgrano es el ejemplo más claro.

En el principio, se imponía la necesidad de contar con un tendido ferroviario como modo de comunicación y como variable de desarrollo del país pero con los ferrocarriles ingleses ese desarrollo fue planteado desde la exportación de las materias primas. En esto, la política planteada fue clara y logró su objetivo, por ello podemos calificar a esta etapa como “pragmática”. Pero también, la calificamos de errante ya que el pragmatismo económico del empresario y del político, en muchas ocasiones dejo resquicio para un dogmatismo que afectó el desarrollo al cual parecía estar destinado el ferrocarril en ese estadio. Dicho en otras palabras, el dogma fue lograr siempre el beneficio económico cortoplacista sin visión de crecimiento futuro.

Ahora bien, aún con fuertes críticas, el crecimiento del ferrocarril en la Argentina fue formidable, aunque al igual que en todo América Latina, su desarrollo fue atendiendo mas a los intereses coyunturales de los comerciantes extranjeros que a una política pública de servicio al pueblo. Luego esa impronta se va a ir repitiendo, alternando políticas de más o menos Estado, ya propietario o regulador del sistema; dialéctica que se va a repetir.

El período de conformación de la red nacional ferroviaria abarca los años 1857 a 1886. Se inicia con la construcción del primer ferrocarril en el año 1857 que inaugura el primer tramo ferroviario en la Argentina, de una extensión de 10 km. Desde la estación Parque (Hoy Cerrito entre Tucumán y Viamonte ) hasta el barrio de Floresta, hasta la conformación de una red nacional de ferrocarriles, durante el gobierno de Juárez Celman.

Este periodo goza de la gloria de haber construido la red más grande que hayamos tenido, y de la cual parte de ella aún utilizamos. Pero se observa analizando la infraestructura que a nuestros precursores ferroviarios les faltó planificación en general y, en específico la orientada al desarrollo económico del país y no a presiones mercantiles externas. Y así, por ejemplo, esta falta de planificación a nivel nacional llevó a aceptar cualquier tipo de trocha o redundar en construcción de ramales que cubrían los mismos sectores, haciéndolos inviables desde su inicio. Esto, lo expresó de manera muy vehemente el Dr. Carlos Pellegrini, cuando dijo: “Las numerosas concesiones de líneas que ha hecho el Congreso, en los últimos años, han adolecido de un defecto general: el no estar subordinadas a un plan o trazado que consultase las necesidades presentes y futuras de la Nación... el Honorable Congreso haría bien en reparar el mal mientras se prepara el trazado general de los ferrocarriles sobre la base de los que existen en explotación en construcción o en estudio” (Mensaje al Congreso del 9 de mayo de 1891).

Pese a todo, el desarrollo del ferrocarril fue dándose en forma pujante y creciente, hasta la aparición de las carreteras modernas y la competencia del modo automotor, que cobra gran fuerza a partir de 1940. La segunda guerra mundial golpeará al ferrocarril en Argentina aun más, y en forma dramática, desde las arcas del concesionario y prestador ferroviario más importante: Inglaterra. Así es como, en 1941, Inglaterra se convierte en unos de los deudores más grandes de nuestro país y también de Estados Unidos. No obstante esto, Argentina siguió enviando a Londres su producción agrícola - ganadera sin recibir el correspondiente pago inmediato y generando una deuda cada vez mayor con los ingleses. En este contexto, de pérdida de protagonismo del ferrocarril y la gran deuda de Inglaterra, se produce la nacionalización de los ferrocarriles, la cual ha levantado loas y críticas de todo tipo según la posición filosófica o política, tanto en su momento como hoy también. Finalmente, y gracias a la fuerte decisión del Presidente Perón, se firman los contratos de venta de acciones de los ferrocarriles, compensando la deuda existente y pasando a manos del Estado Argentino su gestión.

FUENTE
GESTAR
   

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